La Organización Mundial de la Salud propone a las parteras como el profesional más idóneo para asistir las necesidades de las mujeres durante el año reproductivo (gestación, nacimiento y crianza). Y considera a la partera como una figura muy importante, parte integrante de la comunidad a la cual sirve. Grandes investigaciones demuestran que las mujeres atendidas por parteras se enferman menos, tienen menos posibilidades de dar a luz un niño prematuro, gozan de sus partos y se les realizan significativamente menos intervenciones, entre ellas pero no exclusivamente: cesáreas, fórceps, episiotomías, sueros endovenosos para acelerar los nacimientos, etc.
En Argentina sólo existen 6 escuelas de parteras, para las 24 provincias que conforman el territorio nacional. Esto plantea una seria dificultad para formar la cantidad necesaria de parteras para atender los 750.000 nacimientos anuales registrados. Según estadísticas gubernamentales, hay cada vez más médicos y menos parteras.
En la provincia de Córdoba, como sucedió en otras tantas, la carrera de parteras fue clausura durante la dictadura militar y hasta ahora permanece cerrada. De esta manera, las mujeres que residen en Córdoba no pueden acceder a la atención que brindan las parteras. En suma, por la organización en salud provincial, en los pueblos alejados de las zonas urbanas, muchas mujeres ven dificultado el acceso a los servicios de salud; teniendo que viajar largas distancias para recibir atención prenatal, posparto, para parir o preservar su salud sexual y reproductiva. Algunas paren solas o asistidas por personas que no poseen los conocimientos para reconocer posibles complicaciones que aumentan la morbi-mortalidad de madre y niño.
Cada vez más mujeres exigen ser atendidas correctamente, reclaman por sus derechos humanos, sexuales y reproductivos; y nada mejor que una partera para satisfacerlas, cuidarlas y representarlas.
Si queremos mujeres fuertes y saludables, niños y niñas sanos y felices, y familias autónomas es imprescindible mejorar la atención en salud. Para ello es imperiosa la formación de agentes de salud- parteras, enfocadas y abocadas a la comunidad a la que pertenecen.

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